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La ilusión del boom infinito: una autocrítica necesaria para el mercado inmobiliario paraguayo

  • Foto del escritor: Diego Ginzo
    Diego Ginzo
  • 25 feb
  • 3 min de lectura

Paraguay está viviendo un proceso de transformación inmobiliaria sin precedentes. Nuevas tipologías, verticalización, financiamiento más sofisticado, llegada de capital extranjero y profesionalización del desarrollo son realidades que generan entusiasmo. Sin embargo, desde mi experiencia en el sector, siento la responsabilidad de señalar que parte del mercado se está construyendo sobre percepciones y no sobre fundamentos sólidos.


Cuando un mercado se apoya más en percepciones que en variables técnicas, tarde o temprano surgen problemas que afectan a todos los actores involucrados.


El precio del terreno no lo define el vecino


Una de las distorsiones más comunes que observo es la fijación de precios de terrenos basada en comparaciones emocionales. El razonamiento típico es: “Si el terreno de al lado se vendió en X, el mío vale lo mismo o más”. Pero esta lógica es errónea y peligrosa.


El valor real de un terreno urbano depende de factores técnicos y objetivos como:


  • Su coeficiente de edificabilidad

  • La normativa urbanística vigente

  • La incidencia del suelo en el producto final

  • La demanda efectiva para esa tipología

  • La velocidad de absorción del mercado


Cuando estos factores no se analizan, el resultado es que la tierra queda fuera de mercado. Esto genera un efecto dominó negativo:


  • El desarrollo no es viable

  • El proyecto se encarece artificialmente

  • El comprador final termina pagando el costo de esa ineficiencia


Estamos confundiendo precio publicado con valor real, y eso distorsiona la dinámica del mercado.


Vista aérea de terrenos urbanos con diferentes tamaños y edificaciones

El rol del asesor inmobiliario: acompañar, no convalidar


El agente inmobiliario que simplemente valida un precio porque el propietario lo desea, pierde la oportunidad de cumplir su función más importante: ser un asesor confiable. Un mercado sano necesita intermediarios que:


  • Trabajen con datos concretos

  • Entiendan el producto inmobiliario

  • Analicen la demanda real

  • Tengan el coraje de decirle al propietario: “Este no es el valor correcto si querés vender”


Cuando esto no ocurre, se genera un círculo vicioso:


  1. Propiedades sobrevaluadas

  2. Operaciones que no se concretan

  3. Sensación ficticia de mercado caro

  4. Expectativas irreales en toda la cadena


Este ciclo afecta la confianza y la salud del mercado inmobiliario.


Desarrollar solo para generar caja: el riesgo silencioso


Otro problema que observo es el modelo de desarrollo basado únicamente en flujo de caja y competencia por precio. Proyectos que nacen con la lógica de:


  • Lanzar rápido

  • Vender en pozo lo antes posible

  • Competir bajando margen

  • Depender del ingreso constante de nuevas ventas para sobrevivir


Este esquema puede funcionar en un contexto expansivo, pero tiene tres riesgos estructurales:


  1. Debilita la calidad del producto

  2. Reduce la rentabilidad real del negocio

  3. Vuelve frágil a todo el sistema ante el primer freno de la demanda


Un mercado inmobiliario no se sostiene con velocidad de ventas. Se sostiene con proyectos viables, financieramente sanos y pensados desde la demanda.


Primer plano de planos arquitectónicos y calculadora sobre mesa de trabajo

No estamos en una burbuja… pero tampoco en un mercado infinito


Paraguay cuenta con fundamentos sólidos que hacen que este momento sea histórico:


  • Déficit habitacional real

  • Costo de construcción competitivo

  • Estabilidad macroeconómica

  • Crecimiento urbano sostenido


Sin embargo, justamente por estos motivos, debemos actuar con mayor responsabilidad. Los ciclos inmobiliarios no se rompen por falta de oportunidades, sino por exceso de euforia y falta de análisis.


Es fundamental entender que el verdadero boom no es el de los precios, sino el de la profesionalización del sector.


Profesionalizar es proteger el futuro del rubro


Si queremos un mercado:


  • Confiable para el inversor

  • Accesible para el comprador final

  • Rentable para el desarrollador

  • Sostenible en el tiempo


Debemos empezar a tomar decisiones basadas en datos, normativa, demanda y viabilidad financiera. No en comparaciones de pasillo ni en optimismo sin estructura.


La frase “el precio del terreno no lo define el vecino” resume esta necesidad de profesionalización y análisis riguroso.


Mi postura y compromiso con el mercado inmobiliario paraguayo


Creo profundamente en el potencial inmobiliario de Paraguay y trabajo todos los días para contribuir a su desarrollo. Pero justamente porque creo en este mercado, también creo que necesitamos elevar el nivel de la conversación.


Es hora de pasar de la euforia a la estrategia, de la percepción al análisis, y del “se vende todo” al “qué producto necesita realmente la demanda”.


El verdadero boom está comenzando y es el de la profesionalización. Solo así podremos construir un mercado sólido, confiable y sostenible para todos.



Si querés profundizar en este tema o conocer más sobre cómo invertir de manera inteligente en Paraguay, te invito a seguir mi trabajo y compartir esta visión para que juntos construyamos un futuro mejor para el sector inmobiliario local.

 
 
 

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